MADRID- TOKIO- SHANGHAI- MADRID. IB0031. Puente Aéreo de Esperanza







            ( Entre sabanas, siento un repentino escalofrío cuando la pequeña ola, ya rendida, me besa los pies, hasta los tobillos. La vi llegar sin inmutarme, pensando que la mar no estaría tan fría. En su recogida de vuelta, me entierra unos pocos centímetros en la arena empapada.
Miro el horizonte, donde el cielo se confunde con la mar igual de azules.
La brisa sopla mi cara, mientras medito si es verdad que desde aquí se puede ver la curvatura de la tierra. Eso parece.
A mi derecha el sur. Y tierra adentro, Mojacar, clavada entre los riscos abruptos de la montaña. Cuántos recuerdos.
A la izquierda el norte y el cabo de Palomares. Donde cayeron las bombas americanas que gracias a Dios, nunca explotaron. Donde sueñan mis hijos su verano ajenos a esa historia casi imposible.
En el aire, sal y libertad.
Por momentos, el cercano aroma de la leña del horno de Carmine, se suma al regocijo.
El sol comienza a retirarse lentamente, jugando a esconderse entre nubes rosadas lejanas... )
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            Poco a poco despierto del letargo y dejo atrás el sueño de mi paraíso, para volver a la realidad del confinamiento. El maldito encierro.
Lo que hace apenas una quincena era normal, es ahora un lujo imposible. Una quimera.
La lucha desigual, ante un enemigo que no podemos ver, se llevó nuestra alegría y nos encerró el alma en una jaula.
En el necesario aislamiento, solo hay sitio para el bombardeo diario de datos y números , que nos alejan de lo humano.
Madrid es una pesadilla. Una zarzuela de tragedia.
También un laberinto invisible de gentes que quieren salir hacia sus países de origen, mientras los nuestros no pueden volver.
Entre tanta muerte y desilusión, apenas hay algo de Esperanza.
Ni siquiera el luto esta permitido.
Mi amigo Narciso, "Siso", hizo hace dos días, su ultimo vuelo sin avisar, Se nos fue.
Lo imagino esbelto, en su uniforme azul marino como el mar azul de la tarde en Sancti Petri.
Nos quedamos sin su risa, sin su júbilo. Sin su mirada socarrona, tras los cristales de las gafas.
No te di aquel abrazo, amigo, hace dos semanas. Ya no se podía.
Como me arrepiento ahora.
También volaron Antonio y Pepe. Y seguro que algunos más que todavía no sabemos.
Antonio había iniciado su último despegue hace meses y lo esperábamos con las lágrimas contenidas. El Mediterráneo siempre fue suyo.
Pepe, en cambio, nos dejó de repente. Probablemente, ni se dio cuenta de su definitiva partida.
No se cuanto volé con ellos, pero fueron muchas las veces que coincidimos en el Cielo.
Muchísimas.
Sabemos, o más bien esperamos, que pronto algo de luz, ilumine un poco nuestra ahora triste existencia.
Mientras tanto, la vida es igual de triste que el cielo plomizo de esta tarde.
Dice Carla que nevó esta mañana.
Será la penúltima nevada de este invierno que se va, sin querer irse.
Me contaron, de buena tinta, que en secreto, se estaban preparando una serie de vuelos muy especiales. Yo los llamaría los vuelos de la ilusión.
En el primero de ellos, cuatro tripulaciones técnicas de Iberia, quién si nó, traerán la esperanza de nuevo a España.
Ocho Pilotos tan anónimos como bien formados, volarán hasta el fin del mundo, para traer desde el mismo origen del mal, los imprescindibles materiales que aquí anhelamos.
Sin ellos, nuestros médicos son incapaces de repartir el milagro de la curación.
El personal sanitario como nadie, está padeciendo la falta de esos equipos fundamentales, que los responsables políticos, no han sabido proporcionar.
Saldrán mañana sábado, sin avisar. Cerca de la medianoche.
Nunca se ha hecho nada parecido y para ello, se han otorgado los permisos especiales pertinentes.
Será una serie de vuelos para la historia de nuestra ya legendaria Aviación.
Nelson Mandela dijo: "Todo parece imposible, hasta que se hace".
Y ellos lo harán. Va a ser muy duro pasar dos días completos y sus noches en el tubo majestuoso del más moderno Airbus que tenemos.
Ojalá sea posible. Quedan algunas dudas por solventar.
No podrán pisar tierra y lo saben.
No les dejarán. Tampoco tienen tiempo.
Tres vuelos largos y seguidos, con las escalas más cortas posibles.
Sin más descanso que algún duerme velas sentado, entre los continuos estados de alerta profesional.
Que carguen los equipos de tierra de Narita y Pudong, lo más rápidamente posible, las decenas de toneladas de carga médica.
Volverán con el maná de oriente en sus manos llenas de optimismo y certidumbre.
Me aseguran que la noche de vuelta, sobre la todavía gélida Siberia, sonarán las notas  de la banda más grande. Todos dejamos algún legado.
Imagino esa noche eterna en la cabina del A-350
Chema y Pablo se afanan en los cálculos y estimadas, cruzando datos sin parar.
De fondo, Pink Floyd, con la iluminación de las grandes pantallas de navegación atenuadas.
La puerta de cabina abierta, para que el resto de héroes que reposan, escuchen las notas psicodélicas de su música espacial.
Por las ventanillas, se verá la luna nueva, casi oscura. Apenas a un seis por ciento de su máximo.
Quizás, "The Dark Side of The Moon"
Estoy seguro que seríamos cientos los voluntarios que hubiéramos ayudado en ese vuelo. Así somos en Iberia. Pero ocho son los elegidos. Y así se hará.
Para el resto sonará esa noche, "Wish You Were Here".
Ojalá estuviéramos todos allí.
El sábado de la noche mas corta, minutos antes de cambiar de día, saldré a la terraza para veros ascender al inicio de vuestro larga travesía. 
Os lleváis nuestro secreto reconocimiento y os daremos ese aplauso merecido a la vuelta, cuando celebremos, todavía en la distancia, el éxito de vuestra misión.
Eso sí, quedáis con estas letras avisados.
Si en algún momento, allí arriba, en la soledad de la noche, sentís el soplo cercano de una energía especial y desconocida. Nada temáis, quedaros tranquilos.
Que sepáis que, aunque seáis ocho los que despachéis en "firmas" vuestro vuelo, seréis once los Pilotos que hagáis ese vuelo.
Nuestros amigos "Siso", Pepe y Antonio, también volarán con vosotros.
Ese sí será su último vuelo. El que a ellos, como a todos nosotros, también les hubiera encantado hacer.
Solo me queda desearos buen vuelo, amigos.
Que Nuestra Señora La Virgen De Loreto, extienda su manto sobre vuestra ruta y os ampare siempre.
Gracias por vuestra generosidad.
Sois muy grandes!
Os estaremos esperando, Aviadores!
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AJGCTRIANA
Viernes, 27 de marzo de 2020
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Comentarios

  1. Muy emotivo amigo Alex. Mi corazón esta con estos héroes. Mi corazón esta con ustedes. Muchas gracias.

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