Fin del estado de alarma. El medallero de los inútiles.




     Pienso, esta última tarde de estado de alarma, en los líderes políticos peor valorados dentro y fuera de sus fronteras y me salen tres. Donald Trump, Boris Johnson y Pedro Sánchez.
Siempre me salen los mismos y aunque hay otros inútiles planetarios semejantes, Bolsonaro y Duterte, por poner dos ejemplos, me quedan muy distantes en lo físico y en lo químico.
De los tres primeros, no sabría decir cuál de ellos se lleva la palma, en cuanto a disparates cometidos o comentados, en esta maldita crisis sanitaria que parece que se aleja. Ojalá definitivamente.
Habrá opiniones diversas e interesadas, pero me da que ninguno gana a los otros por goleada. Muy al contrario, creo que habría que echar mano del VAR, para trazar las líneas de la inutilidad y asignar, de forma justa, los puestos del podio.
El rubio piel de naranja norteamericano, tuvo la insensatez de bromear, ( eso dijo él, pero a mí no me lo pareció cuando lo vi ) con ingerir lejía, ya que siendo tan efectiva por fuera, también lo sería por dentro.
Sus "sarcásticas" palabras, hicieron que más de un centenar de idiotizados ciudadanos, fueran ingresados en todo el país. Por lo visto, más de treinta, en la ciudad de su ostentosa Trump Tower.
Además, sigue el caricaturesco Supermán neoyorquino, negándose a llevar la mascarilla en los lugares que su administración recomienda. 
En este caso no ha habido, que sepamos todavía, justicia divina, y el virus debe haberle pasado rozando, sin haber hecho diana en su voluminosa anatomía.
Una pena, aunque no pierdo la esperanza.
El gorila blanco inglés, especie albina que creíamos extinguida en las islas británicas, negó igualmente la efectividad letal del minúsculo organismo, pero en este caso, sí soplaron fuertes las trompetas del cielo que anunciaron su desdicha.
Cayó enfermo y no dejó el mundo de los vivos de milagro. La verdad es que solamente lo hubiera sentido, porque hubiera supuesto la enésima prórroga del Brexit. El peor error entre guerras, que se ha visto en el primer mundo.
Al político veleta español, se le conocen tantos errores, que es muy difícil decidirse por solo un par de ellos. De hecho, periódicos tan influyentes como The Guardian, The New York Times, Le Monde o Der Spiegel, critican ferozmente la gestión gubernamental española. Si fuera uno, acudiría presto a la excusa nacional de la envidia que nos tiene medio mundo, pero con tantos y tan diversos, algo habrá, no?
Esto último, lo escribo para los siempre excusadores de cualquier acción tomada por "Los Míos".
Es decir, las izquierdas. O sea, los suyos.
Digo por tanto, que si tengo que elegir un solo error, me quedaré con la falta de humildad y autocrítica del presidente.
En momentos de tanta desgracia, la empatía es una virtud tan humana como indispensable. Pero Pedro, no sólo sacó pecho mintiendo, cuando decía que era España uno de los países que más test realizaba, sino que se atrevió a decirle a la oposición : "No van ustedes a pedir perdón, por la gestión de las comunidades donde gobiernan?"
A finales de abril, la poderosa CNN, anunció que los informes en los que se apoyaba Sánchez para afirmar lo de los test, no existían. El crédito que le quedaba, desapareció y es que los sajones y la mentira pública, se repelen como agua y aceite. 
Aquí, ya sabemos que no sucede lo mismo.
No son tiempos de arrogancias y desprecios, sino de contar con todos y eso es, precisamente, lo que no ha hecho, desde el principio de la crisis. Que se lo pregunten a los presidentes de las CCAA, a la oposición, con la que no contactó en semanas, a sus propios socios de gobierno o a los empresarios españoles, que son los que crean trabajo.
Lo de nuestro presidente, ha sido digno de una magnífica tesis doctoral de Psicología.
En su caso, como Trump, también fue capaz de esquivar la enfermedad, que sí se llevó al hospital, a media cabecera de la manifestación feminista del 8M, incluyendo a su esposa, a la vicepresidenta primera y varias ministras. Joder, se dice pronto.
Los avisos y recomendaciones de la OMS, no llegaron a un gobierno sordo, o mejor dicho, que nunca quiso oír más que los cánticos de sirena de la extrema ideología que veneran.
El reparto de cajones para la entrega del medallero del desastre, va estar más reñida que la liga de fútbol, donde espero que los merengues, ahora que ha pinchado el eterno rival, se dejen la piel en el campo, en lugar de adormecernos como acostumbran.
De los errores de Sánchez, ya lo sabemos, no se acordará nadie después del verano.
Por cierto feliz verano a todos.


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