ENCUADRES 2020-2021

       


    Apenas tengo recuerdos de mi infancia fuera de Triana, en mi Las Palmas natal.
Fui tan feliz en aquella temprana época, que quizás involuntariamente, sin pensarlo, haya cerrado otras posibilidades, en otros lugares.
Con todo, los momentos de contrariedad son constantes en la vida de cualquier niño y estos días me llega uno muy especial.
Los meses de verano intenso, cuando el alisio sopla la "panza de burro", el calor en la capital de Gran Canaria, es sofocante. Literalmente, el sol te aplasta y la necesidad de sombra es vital.
En mis recuerdos, a primera hora de la tarde, el sol brillaba tan alto, que ninguna de las dos aceras nos regalaba a mi hermano Luis y a mí, ese refugio sombrío.
El camino desde CasaMadre, en Triana, hasta la escuela de arte Luján Pérez, en Vegueta, se hacía insufrible. Eran las cuatro menos cuarto de la tarde y el escaso kilómetro y medio, nos hacía llegar sudando la gota gorda. Tras la caminata, dos horas de clase de pintura, donde éramos, con mucho,  los alumnos más jóvenes del taller.
La abuela Aurora había convencido a su hija, también Aurora, sobre las bondades de no dejar que sus hijos mayores, perdieran el tiempo holgazaneando en casa. Ni siquiera a la hora de la siesta.
"El tiempo es oro, y el que lo pierde es un bobo", aseguraba la abuela.
Por la mañana, a las diez, cogíamos la guagua, "la uno", en el Teatro Pérez Galdós, para ir a nadar al Metropol. Después de varias semanas, entrado julio, hasta el pelo rubio se nos volvía verde, del tiempo pasado en el agua clorada de las piscinas. Nadábamos como peces en Melenara. Teníamos una pandilla estupenda que nunca he olvidado.
Por la tarde a pintar.
Deporte y arte.
Cuanta razón, les digo ahora a las dos Auroras.
Hace un par de años, cuando se celebró el primer siglo de vida de la Escuela, busqué en los archivos colgados en la red, alguna foto que delatara allí nuestra presencia, pero no la encontré. Si vi a nuestro maestro, el gran Maestro Felo Monzón, que con tanto cariño y paciencia nos ayudaba en nuestros trabajos. Tener a tu disposición, a un artista de esa dimensión tan colosal, fue un verdadero lujo que por supuesto, no supimos valorar. 
Él, probablemente, quiso ver en aquellos dos jóvenes hermanos apasionados de la pintura, el símbolo del relevo necesario para que la cultura y el arte siguieran caminando de la mano, conformando junto a otras disciplinas, las mejores cualidades del ser humano.
    Desde esos recuerdos, muchas cosas han pasado y casi medio siglo después de aquellas jornadas interminables de piscina y pinceles, de pelos verdes y manos negras de carboncillos, colgaré mis nuevos cuadros en una exposición cuyo título es ENCUADRES 2020-2021
Son una decena de acrílicos sobre lienzo, realizadas durante la pandemia del Covid-19.
Comencé a pensarlas y pintarlas, durante el duro confinamiento de marzo pasado y después de un año, sigo pensando como terminarlas.
(Alguien irónicamente dirá, joder como el Gobierno...)
    Estarán colgadas en Espacio MADOS, en la calle Conde de Xiquena, 12, en Madrid, durante la semana del 07 al 12 de junio.
Me encantaría disfrutar de la presencia allí, de todos mis amigos.
Un abrazo.
Alejandro J. González Cortés










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