Historias de antiguo Aviador : Mi fatal encuentro con Obama.




     A nadie se le escapa que los aeropuertos siempre han sido, para la mayoría de los mortales, lugares agresivos en los que se dispara la ansiedad y donde a menudo encontramos nuestro perfil menos tolerante. Supongo que se trata simplemente de un mecanismo de auto defensa que se desarrolla en momentos en los que no podemos ni debemos, de ninguna manera, perder el objetivo trazado o sea llegar al avión en hora para embarcar con normalidad y volar a nuestro destino.

Solo es eso, pero a veces que difícil resulta!
Acostumbrado como estoy a esos macro lugares repletos de gentes deambulando, buscando y sufriendo un estrés poco conocido en otras circunstancias, tengo que reconocer que me produce un enorme placer volar desde aeródromos algo mas "Friendly" y que nunca han caído en los problemas anteriores.
No tenemos, en mi Compañía, apenas destinos en Europa de esas características pero afortunadamente, quedan en nuestra querida piel de toro, un buen puñado de lugares en los que recargar las pilas de la tranquilidad y recuperar el sosiego entregado en aquellos otros.
Volver a volar a esos campos de siempre es una gozada difícil de describir pero fácil de entender.
Volver, por ejemplo, a Bilbao, es un pequeño lujo cuyos efectos beneficiosos perduran más de lo que podríamos pensar.
No niego que tenga mucha leyenda el aeropuerto de Bilbao y bien ganada, por supuesto.
Todos recordamos imágenes terribles de indomables aeronaves, zarandeadas en el aire como peleles e intentando, a veces con poco éxito, el aterrizaje en su pista 30/12. Ahí los pilotos extranjeros son los que peor lo pasan al no "jugar" como locales, como diríamos en una partida de golf.
Cuando sopla el viento del sur, suben considerablemente las temperaturas del "Bocho" y se originan unas turbulencias orográficas que dificultan muchísimo la aproximación.
Algunas veces esa "Surada" acompaña la recogida de castañas que arranca, sin miramientos, del árbol, el tedioso viento y por eso también se conoce popularmente como "Castañada"
Esos días lo mejor es que te cancelen el vuelo y a otra cosa, pero el resto...
Cuando chequeo el fuselaje, las ruedas y motores de mi avión de ese día, en Bilbao, frente al antiguo Sondica y a la sombra de "La Paloma" blanca de Calatrava, puedo concentrarme en el olor de la hierba fresca recién segada y en el feliz canto de la golondrina que ejecuta una pasada baja a una velocidad difícil de seguir, incluso con la mirada. Eso sí que es volar y no lo nuestro...
      Aquel día de marzo una delgada capa de nubes cubría por completo el cielo. Ni un rayo de sol iluminaba las verdes praderas y montes cercanos. No era una mañana para recordar si no hubiera acontecido lo que procedo a contar.
Despegamos con completa normalidad y ascendimos buscando penetrar aquella capa que escondía un sol, sin duda, brillante mas arriba. A los mandos del aparato, mi copiloto, R.C., un experimentado Aviador con un futuro prometedor que tendría que ser presente, pero, cosas de la vida y los escalafones.
Cuando rompimos la fina sabana grisácea de estratos, el sol irrumpió como sabíamos que iba a ocurrir. Lo que no esperábamos es que un pájaro de dimensiones considerables se encontrara tan cerca de nuestro avión, que, como un misil, subía ya en el cielo azul y limpio. No hubo capacidad de reacción y golpeamos al ave con la zona baja de la amura de babor de nuestra aeronave. Enseguida busqué con la mirada los parámetros de ambos motores, no fuera que el cuerpo destrozado del animal, entrara en alguno provocando un fallo.
Por fortuna todo siguió de forma correcta y apenas tuve que pensar en "Sully" y su heroicidad en las frías aguas del Hudson, frente al Empire State, después del impacto con una bandada numerosa de enormes gansos canadienses.
Nosotros tenemos Getxo y Sopelana a estribor, pensé sonriendo después de comprobar que los dos motores seguían empujando como cañones. Posteriormente advertí al controlador de torre del impacto, con lo que me había parecido un halcón.
Proseguimos nuestra travesía y a los pocos minutos nos informan desde control Bilbao, que efectivamente habíamos golpeado a uno de sus halcones, y que el departamento de Control de Fauna, tenia localizado el cadáver.     
Así mismo nos lo dijeron.

      Algunas rapaces y especialmente los halcones, son utilizados en muchos aeropuertos españoles y de medio mundo, para, debidamente adiestrados, limpiar los cielos de otras aves que habitualmente cruzan las áreas de despegue, aproximación y aterrizaje. Hace ya casi medio siglo, que el genial naturalista y divulgador Félix Rodríguez de la Fuente, propuso esta novedosa idea con un éxito inesperado. Su eficacia es espectacular y cuando una gaviota, una torcaz u otra ave similar divisa la poderosa silueta del halcón en su vuelo en picado, solo piensa en buscar un escape que evite su muerte segura. Por ello, los Aviadores los respetamos mucho y los consideramos unos pequeños héroes que nos han evitado algunas canas prematuras y muchos sobresaltos.
Aquel vuelo acabó en nuestro destino, con la tranquilidad de siempre, pero con el regusto amargo del episodio con el halcón.
A los pocos días recibí un informe oficial de la autoridad aérea que respondía al que obligatoriamente habíamos realizado nosotros. En él, se confirmaba que nuestro A-320 había causado la muerte de "Obama". Un halcón peregrino con una hoja de servicios impecable y que dominaba los bellos cielos vascos, desde hacía varios años. También me apenó saber que era la primera vez que un avión golpeaba a uno de sus halcones, en los más de 20 años que llevan cuidando de todos nosotros.
Probablemente, el pobre "Obama" se despistó fatalmente y se acercó demasiado a la derrota estándar del despegue de Bilbao.
Al día siguiente en sorprendente coincidencia, el recién elegido presidente Trump, tomó posesión de su cargo en Washington.
Aquella mañana, salió el ya ex presidente Obama de la Casa Blanca después de ocho años.
Dada la particular y estridente personalidad del nuevo dirigente, el mundo entero aguanta la respiración desde entonces y yo ... yo todavía no he recuperado la alegría de antes...
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( P. D: Que el Señor, en su infinita sabiduría, acoja en su seno a "Obama", el halcón, claro... )

Bilbao/Madrid 2017


 

 

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