NO SOY DE MESSI. TAMPOCO DE SANCHEZ
Comienzo esta reflexión político-futbolística, admitiendo que nunca he sido demasiado fan de Lionel Messi. Como madridista antiguo, han sido demasiadas las veces que una genialidad de "La Pulga", me ha amargado el día. Lo admito, sin complejos. No obstante, no es esta la única razón y me explico.
El año 2010, se le otorgó su segundo balón de oro. Su equipo ganó la liga con una línea medular de auténtico escándalo. Xavi, Messi y Andrés Iniesta. El mérito de aquella temporada lo repartió la prensa a partes iguales. Los buenos aficionados coincidimos en como mejoraban al genio argentino, los dos genios españoles.
Aquel verano en Sudáfrica, la selección nacional española, se proclamó justo ganador de la Copa del Mundo, y como no, todos recordamos el gol de Don Andrés Iniesta.
Alemania le endosó 4 goles a Argentina en cuartos de final. Vuelta a casa y se acabó.
Pero el balón de oro fue a manos del astro argentino, en una polémica decisión, que todavía hoy enardece discusiones futboleras.
El año 2021, le sucedió lo mismo al polaco Lewandoski. Otra incomprensible decisión, dio el galardón de nuevo a Messi, a pesar de que esta vez su temporada fue completamente ramplona.
Simplemente no merece el extraordinario jugador, esa vitrina con 7 balones de oro.
Aclarados mis motivos, como buen aficionado al arte del balompié y no fanático de nada, entiendo y valoro el esfuerzo que este ha realizado, empujando hasta limites desconocidos por los ahora jóvenes, su selección nacional, hasta el cielo de la Copa del Mundo.
Argentina es la justa campeona del Mundo. Olé!
Su capitán, más Capitán que nunca, la arrastró de los pelos hasta la cima del mundo.
Sin él, nada de ese sueño hubiera sido posible; porque veo mucho más limitado el equipo de Scaloni, con más "currantes" que artistas, que el de Didier Deschamps, repleto de estrellas.
Pero... Ay amigo! Esto es Futbol!
Y además hay más armas que la técnica o el físico.
Está la estrategia, por ejemplo, donde ganó por goleada el país suramericano.
Y la motivación, donde aventajaron con tanta diferencia a Les Bleus, que daba pena verlos seguir la estela del cuero, siempre en los pies de los "pibes" de Leo, el Grande.
Infló este de confianza, a mi recordado "Fideo", Di María, que galopó la banda izquierda volviendo majareta a la defensa francesa, en una primera parte de autentico maestro.
También dio aire a los pulmones más anchos de la albiceleste, que recorrieron el césped del estadio Lusail, como si fuera un ñu en el Serengueti. En nada se pareció el De Paul de Qatar, al que apenas luce en el estadio, al costado de la M40 madrileña.
Cargó a sus espaldas el 10 del mito inalcanzable, pero también a una nación maravillosa y desesperada.
En contraprestación a esto, salió el equipo francés entre apocado, descolocado y desincentivado.
A ver garçons, que es una final de la Copa del Mundo!
Que no habéis entendido?
A qué viene esa falta de intensidad en las marcas, sobre todo al 10?
Si yo en mi sofá, cada vez que le veía acercarse al balón, frente a la linea del área, me daban los siete males. Y lo dejasteis entrar y salir, como Pedro por su casa.
Y de repente, que grande es el fútbol, en el minuto 80, se ponen a trabajar los de azul oscuro y en el tiempo que tardé en levantarme para hacer pis, van y empatan.
Pero que es esto?
Porqué no han jugado igual de centrados desde el minuto 1?
Porqué sólo tuvieron los dientes afilados los de rayas claras?
En mis tiempos, cuando la cosa se ponía muy mal, decíamos, dásela al bueno.
Y la bola le llegaba a Florido o a Agustín. Y los buenos lo arreglaban. Siempre lo arreglaban.
Si nosotros, entonces, los teníamos a ellos, Francia tiene a Mbappé, no?
De verdad que a pesar de la emoción hasta el final, me desilusionó mucho el enfrentamiento, sobre todo por la extraña y torpe estrategia de los franceses, para mí, claros favoritos.
Critiqué mucho, en su momento, la decisión de jugar este Mundial en Qatar.
Pero no porque sea un lugar donde algunos derechos humanos no se cumplen. En qué lugar del mundo árabe se cumplen?
O en otros sitios, con otras culturas?
Y las olimpiadas de Pekín? Moscú?
La infantil visión del mundo por parte de la burguesa y acomodada izquierda europea, se compensa por su capacidad de hacer negocios con cualquiera.
Compramos encantados su gas, ahora que no queremos juntarnos con Rusia, el enemigo de hoy. Pero protestan airadamente, desde sus cómodas poltronas, porque no dejan lucir bufandas o brazaletes con los colores del arco iris.
En Arabia, tampoco te dejan caminar por la calle de la mano con tu mujer, no digo ya darle un beso en los labios.
Joder! Pues ya no voy a Arabia. Y ya está. Si total es un jodido desierto.
Pues lo mismo digo de Qatar. No voy y se acabó.
Además, son muy pancarteros con los errores de otros. Pero para los suyos van sobrados de vasallaje.
Solo así se entiende su tibieza, ante el triste episodio de la valla con Melilla, donde murieron como perros, un grupo tan numeroso como indeterminado de migrantes subsaharianos.
Y no pasa nada.
Sus votantes, a callar.
Pues eso, calladitos y sumisos.
Yo nunca quise el mundial de Qatar, por dos motivos.
El primero, por la alteración que implica la temperatura sofocante de esas latitudes, con los cambios en los calendarios de todo el futbol mundial.
A poco que nos compren/sobornen otra vez, con otro buen montón de dinares, nos vemos organizando las olimpiadas de verano en un desierto, junto a las de invierno, en otro desierto.
Al tiempo. Tienen dinero para eso y para mucho mas.
El segundo motivo de mi rechazo absoluto a esta Copa del Mundo, es la corrupción.
Sabemos positivamente que la pasta gansa qatarí, compró el voto de algunos dirigentes de FIFA, suficientes, para inclinar la balanza hacia su sede.
Ese imprescindible rechazo a la corrupción, venga de donde venga, se da de bruces contra los cambios legislativos que persigue y conseguirá dentro de poco, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez.
Los falaces argumentos para eliminar la sedición y suavizar la malversación de sus socios, son tan indignos que ultrajan y pisotean nuestro estado de derecho. Más como viene siendo habitual, la izquierda calla y sus votantes sumisamente, miran hacia otro lado, con la misma actitud pasiva que tuvo Francia, en los primeros ochenta minutos de la final.
Cambiará algo después del metafórico minuto 80?
No amigos, pierdan toda esperanza. Seguirán igual, seguro.
El equipo francés reaccionó y estuvo a punto de llevarse la victoria.
No pasará lo mismo con el simpatizante ideológico de izquierdas, que no quiere ver los graves errores de este gobierno. El primer gobierno español que actúa contra el Estado.
Retomando el título de esta reflexión y a pesar del inaudito y desagradable "Que mirá, bobo?", reconozco desde hace años, la capacidad inigualable del astro argentino, con el 10 a la espalda. Pero como explico antes, por razones de peso, no soy de Messi.
En cambio, para no ser de Sánchez, tengo miles y miles de razones.
AJGCTRIANA
Madrid
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