ONLY THE STRONG SURVIVE. BRUCE SPRINGSTEEN. 2022
“ Con lo difícil que es llegar, lo de mantenerse eternamente en la cima, es claramente imposible.”
Esta premisa, cosida con nailon grueso al efímero éxito de tanto creador actual, se constata vehemente pisoteada por la trayectoria de uno de los más grandes músicos de nuestras vidas. O acaso es el más grande ?
La polémica sobre las bandas y los solistas más importantes en la historia del rock, ha acompañado siempre ese concepto tan abstracto, como para algunos, hiriente.
Los exultantes seguidores de los Stones, nunca aceptarán que, por poner un ejemplo clásico, sean los escarabajos de Liverpool, los que encabecen ninguna lista. Y argumentos tendrían en su negativa.
Tampoco el actual viejo rockero en la plenitud de sus setenta y pico añazos, tragaría con gusto, que un pibe sin canas de hoy, propusiera descabalgar de esa cumbre, al Rey Elvis Presley.
Son puntos de vista de una de las pocas pasiones que hoy pueden competir con el deporte rey, aventajándole en placer e inteligencia.
En esto nadie pierde.
Nunca.
Si nadie hace listas, claro.
Ahí si que le meto fuego al chiringuito, diría alguno, quizás yo mismo.
El caso es que fue escuchar el último y magnífico trabajo de Bruce Springsteen, y el disfrute de esta mañana en mi playa de Vera, se disparató.
Y eso que nos vinimos solos Tama y yo, buscando un poco de tranquilidad como preparación a las inmediatas fiestas navideñas que ya vemos venir.
Que el genio de Nueva Jersey, después de más de Cincuenta años de indiscutible liderazgo, escrita la cifra con mayúsculas, se atreva a versionar grandes éxitos del blues y el soul más aplaudido de la segunda mitad del siglo anterior, es una magnífica gozada.
Un trabajo que conocí el mismo día de su estreno mundial, hace menos de un mes y en el que The Boss, interpreta, a su manera, temas que cantaron los jóvenes de los 70 y otras joyas más modernas.
Hoy frente a mi mar azul verdoso de diciembre, escucho el disco en su totalidad y no dejo de asombrarme con la facilidad de esa prodigiosa voz que endulza mi café recién hecho, mi terraza y mi mañana.
Don’t Play That Song, el último corte del segundo disco, vio la luz en 1962 y alcanzó el número 2 de éxitos Rhythm and Blues.
Fue un auténtico regalo para Ben E. King, escrito por su mujer, no sé si con mensaje subliminal. Solo hay que ver la letra.
Una década después, la gran dama del soul, Aretha Franklin, lo llevó a lo más alto de nuevo, con una versión más festiva y llena de matices vocales inalcanzables para el resto.
Que conste que no quiero listas, ni comparaciones. Tampoco podría haberlas con ella, no?
Es esta última versión, en mi opinión, la que toma prestada Springsteen para su trabajo.
Un reto en el que se enfrentó a sí mismo a los 73 años, comprobando y demostrándonos una variedad de registros que a menudo esconde cuando hace la arrolladora música roquera, a la que nos tiene acostumbrados.
Me ha gustado tanto, que no he podido evitar hacer esta reflexión musical como nueva entrada a mi blog, a la que acompaño con la delicia del vídeo “vintage” pero recién hecho, del para mi, auténtico Rey de la Musica actual.
Poner el volumen al máximo y que no paren esos pies de bailar.
PD : Ya dije que no me gustan las listas?
Pues, cosas de la vida, que sepas que en la mía de Spotify, 101AJGC, la entrada de Bruce Springsteen, se localiza en el puesto 7 de 101
Comentarios
Publicar un comentario