REFLEXIONES TRASCENDENTES. NOSTALGIA, MANISES Y O`REI PELÉ.
De los recuerdos que tengo de mi infancia, allá en el barrio de Triana, en mi Las Palmas del alma, hay uno que se me aparece estos días, después de mucho tiempo en el cajón del olvido. Y claro, como todo, tiene un motivo.
Las alarmantes noticias sobre el delicado estado de salud de Pelé, el mágico futbolista brasileño considerado por muchos, como el mejor de la historia, me trajo a la memoria una tarde de verano inolvidable. Mi Padre había quedado en casa de mi Padrino Pepe, con más amigos para ver la final de la Copa del Mundo de fútbol, que se celebraba en México. Tenía el mejor aparato de televisión de aquellos tiempos, por supuesto en blanco y negro, en su casa de la cercana calle Perdomo y por eso el salón se llenó de cuarentones divertidos y apasionados del buen güisqui y el mejor balompié. No debió quedar un sitio para el único niño que asistía al espectáculo, porque recuerdo que me senté en el suelo, bajo la mesa del comedor, con una lata roja repleta de manises y me puse todo lo cómodo que pude. Allí, entre gritos emocionados de mis mayores, vi todo el partido.
Aquel mundial se convirtió en leyenda, para todos los buenos aficionados futboleros de entonces y de muchos de los que nacerían en un futuro incluso lejano.
Leo en la hemeroteca, que los cuatro equipos que disputaron las "semis", conocían el sabor de la victoria y ya habían sido campeones del mundo. De hecho, tres de ellos habían obtenido la copa en dos ocasiones. Nunca, sobre el papel, hubo tanta calidad en aquellos partidos que daban las dos plazas para la gran final.
Brasil derrotó a Uruguay por 3-1
La "Canarinha" estaba, como siempre, plagadas de estrellas. En Uruguay jugaba el genial Victor Espárrago.
Del partido entre Alemania ( La Federal, porque existía otra, la denominada falsamente Democrática, al otro lado del Muro de Berlín y del Muro de la Libertad ) e Italia, dicen las crónicas, que posiblemente haya sido el mejor de la historia. Aquel "Partido del Siglo" terminó, después de una prórroga muy disputada, con la victoria italiana.
Quedó fuera el equipazo legendario de Uwe seeler y Franz Beckenbauer, con Gerd Müller, como goleador absoluto del campeonato, y pasó la "Azzurra" del elegantísimo Gianni Rivera, que marcó el quinto y decisivo gol de la prórroga. Lo dicho, una locura.
De la finalísima solo recuerdo una auténtica máquina de hacer futbol con la camiseta amarilla, calzón azul y medias blancas. Debajo de la mesa de madera noble de mi Padrino, sentí la impotencia de los italianos, ante el ímpetu y la calidad de uno de los mejores equipos que se hayan visto sobre el césped. Disfruté como lo que era, un enano, con la magia de Pelé, Gerson, Tostao, Rivelino y Jairzinho, entre otros; pero también me empaché de tantos manises, que acabé en el hospital de mi Padre. Durante años, recordé más esa parte clínica, que la futbolística.
Es en estos últimos momentos de la vida de O`Rey Pelé, cuando repaso los vídeos de entonces y me invade la nostalgia. Pasa el tiempo muy rápido, demasiado. Van cayendo uno a uno, los héroes que me han ido acompañando en el camino de la vida, dando color a mis pasiones, en este caso deportivas. Antes marcharon mi admirado y merenguísimo Alfredo Di Stéfano. El gran Johan Cruyff, creador del futbol total, y el "Diego", el "Pelusa" Maradona, probablemente el más habilidoso y carismático de los más grandes.
Dicen los expertos que la nostalgia, es un sentimiento universal y sin edad. Eso sí, el peso de la nostalgia cambia con el paso de los años, siendo muy alto entre los adultos jóvenes. Luego baja en la mediana edad, para posteriormente subir en las fases más avanzadas de la vida. Y por ahí debe andar el que esto escribe. Que admitiendo la visita de esa dama elegante y distinguida, así la veo yo, no me conduce a conectar con la tristeza, sino más bien a un liviano estado de bienestar temporal del que desaparece, cuando quiere y sin decir adiós.
Vuelvo al Fútbol para afirmar que, como en todo en la vida, hay opiniones y argumentos válidos para defender las distintas opciones, Personalmente, si me tuviera que quedar con sólo uno, me quedaría sin discusión con el 10 brasileño. El único que tiene tres estrellas mundialistas. El futbolista que más influyó en la historia de un deporte maravilloso que me sigue atrayendo como entonces. El creador del jogo bonito. El que más Hat-trick ha marcado en la historia. Uno de ellos a los 17 años, frente a Francia en semifinales de su primera copa del mundo, en 1958. Se dice pronto. Por ello lo repito : 17 años. Primer mundial, claro, solo faltaba. 3 goles, 3. A Francia, en semifinales. Impresionante desde sus inicios. Es finalmente, el último superviviente de ese podio con cuatro escalones a la misma altura, o casi.
Para los lectores jóvenes que puedan visitar esta reflexión, decirles que el fútbol de aquellos años, era tan difícil y mucho más duro que el de ahora. No hay más que visitar los archivos de Youtube. Y Edson Arantes do Nascimento, verdadero nombre de Pelé, era un deportista "Mazao", como dicen ahora. Rápido, muy rápido. Iba a la disputa sin temor alguno. Y eso cuando no existían las tarjetas amarillas y se permitían las entradas por detrás, es mucho decir. Con una visión genial para meter el cuero al hueco, a un compañero. O para decidir en décimas de segundo si cabe por ahí, que detrás voy yo.
El mundo entero está en vilo, esperando alguna buena nueva sobre la evolución de Pelé y muchos nos resistiremos a la peor noticia que algunos medios dan por inevitable. Cuando llegue, desaparecerá un icono mundial que marcó una época de oro en el deporte Rey. Sé que con él terminará una buena parte de lo mejor mi vida, que aunque ya se fue, nunca se despidió.
AJGCTRIANA
Madrid, 28 de Diciembre, 2022
P. D. : 24 horas duró la esperanza. Ya forman a las puertas del cielo, el pasillo de honor para " O´Rei ".
DEP

Maravillosa reflexion y recuerdos de una infancia que tuvimos con el futbol como Gran pasion !!!
ResponderEliminarSinceramente … espectacular…imposible expresarlo mejor… un lujo. Gracias.
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