SOBRE MÚSICA, POSITIVISMO Y NEUROCIENCIA.


     



     


     
     Dicen que el origen de la Novena Sinfonía de Beethoven fue un encargo de la Sociedad Filarmónica de Londres, para que interpretara un poema de Friedrich Schiller, llamado “Oda a la Alegría”.
Es un poema anterior a la Revolución Francesa, que tiene un mensaje muy concreto de referencia a la alegría, como un trazo de unión entre los hombres y la fraternidad.
La unión de esos conceptos concentra la transcendencia de la obra, más allá de su indudable valor musical.
Probablemente sea la pieza clásica más escuchada en la historia y una de las más célebres.
Personalmente, cada vez que la disfruto, me inyecta un chute de energía salvaje, que me dura todo el día.
Ya escribí una entusiasta reflexión sobre La Novena, hace años, en un blog que quedó en desuso por motivos ajenos a mi voluntad y que me obligaron a crear este, en el que ahora escribo.
Seguro que todos tenemos temas tanto clásicos como modernos, que nos trasladan a momentos de felicidad pasados y que nos impulsan para seguir con alegría nuestro día a día.
Ay, que sería del mundo sin música !
Hoy quiero enlazar la ciencia, mejor dicho la neurociencia, con la música.
Sabemos por experiencia, que la armonía, el ritmo y la melodía son capaces de generar un determinado estado, que puede ser de tristeza, melancolía, relajación o simplemente de felicidad.
Científicamente, la escucha de música produce la liberación de dopamina.
Un neurotransmisor que participa en la detección de estímulos placenteros y recompensantes.
Leo que además, si escuchamos la música en grupo, nuestros procesos bioquímicos reducen el cortisol, o lo que es lo mismo, reducimos el nivel de estrés beneficiando el sistema inmunológico, mejorando así la salud mental del individuo.
La música en vivo y los conciertos, proporcionan esa potencia diferencial que hace imborrable el recuerdo de un momento determinado, ligado a una canción concreta.
Por ello, las personas que asisten a conciertos, muestran niveles elevados de endorfinas, que son hormonas que intensifican las emociones positivas.
Como asiduo de ese tipo de espectáculo, sé que un concierto en vivo y en directo, de nuestra banda favorita, en buena compañía, puede ser un auténtico regalo para nuestra salud mental.
Lo comprobó en su propia piel mi hermano Miguel, que en un solo concierto, paso del absoluto escepticismo, a la locura colectiva en la playa chicharrera de Teresitas.
Aquella noche ochentera y ante un show monumental, confesó que acabaron gritándole al intérprete de “Billie Jean”, la elegante frase de : “Michael Jackson, queremos un hijo tuyo”.
Eso es lo que yo llamo un cóctel explosivo de enralamiento canario, bien mezclado con un indisimulado frenesí festivalero.
Basándose en estos principios tan empíricos como evidentes, el doctor Jacob Jolif, un neurocientífico holandés, decidió indagar sobre el efecto de las canciones en la actividad cerebral.
Con los datos de una extensa encuesta, fue capaz de conseguir una fórmula matemática, que explicara porqué una canción puede generar una sensación de felicidad.
El doctor Jolif pedía a los encuestados sus preferencias musicales y cuales eran para ellos, las que mejoraban sus estados de ánimo.
La fórmula sigue un patrón asentado en una combinación de letras, tempo y clave, bastante compleja y en la que no insistí para no desvirtuar lo que realmente me interesaba.
Y es que con ese estudio, el científico de la universidad de Grononge, elaboró la lista de las diez canciones más efectivas, para ayudar al ser humano en momentos de necesidad emocional.
Todos sin excepción, en algún momento de nuestra existencia, hemos necesitado y necesitaremos en el futuro, la ayuda emocional y la empatía de nuestro entorno. La familia y los amigos juegan un papel fundamental y debemos estar listos para ofrecernos a los nuestros. Es ley de vida y por todo lo anterior, aquí estoy.
No sé porqué no me sorprende ver que la mayoría fueron compuestas en los años ochenta y probablemente hubiera acertado con alguna, si hubiera tenido la paciencia necesaria.
Pero esa virtud dejó de acompañarme hace bastante tiempo y me fui de cabeza a ver la lista completa y como no, la ganadora, la indiscutible número Uno.
Hoy dejo aquí colgado el vídeo de esta irresistible obra de arte tan positivista y llena de energía, a la vez que le envío a mi queridísima hermana Celi, toda la fuerza que desprende. 
Que se llene su corazón de optimismo con la seguridad que cuando termine el tratamiento, bailaremos cientos de veces y alocadamente, como merece, este temazo legendario y maravilloso.












 Esta es la lista completa


10. Walking on Sunshine - Katrina & The Waves

9. I Will Survive - Gloria Gaynor

8. Livin`n On a Prayer - Bon Jovi

7. Girls Just Wanna Have Fun - Cyndi Lauper

6. I´m a Believer - The Monkees

5. Eye Of The Tiger - Survivor

4. Uptown Girl - Billy Joel

3. Good Vibrations - The Beach Boys

2. Dancing Queen - Abba

1 Don´t Stop Me Now - Queen



Comentarios

  1. Buen artículo, hermano Ale. Me ha gustado mucho.
    Ahora bien, hay un podcast de Wild Project que protagoniza el neurocirujano canario Jesús Martin Fernández en que la música reguetón genera sensaciones especiales en el cerebro humano. Increíble!!!

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    Respuestas
    1. Pues habrá que tener en cuenta también el reguetón. Gracias hermano!

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