SOBRE EXTREMISMOS Y POLARIZACIÓN
Anda el mundo revuelto como pocas veces hemos visto en las últimas décadas.
Las situaciones complejas y enrevesadas cubren la totalidad del globo y no hay un rincón que no muestre algún ejemplo, por peregrino que este sea.
Crisis políticas de todo tipo se unen al cambio climático y al deterioro del planeta, para preocupación de todos.
También los enfrentamientos bélicos entre países soberanos y las amenazas de ataques terroristas constantes, nos traen de cabeza en demasiados sitios.
Cada día se complica más la situación en lugares como Yemen, Malí, Somalia, Líbano o Afganistán. Por no hablar de la mala vida que dan, desde hace años, los dirigentes de países como Nicaragua, Corea del Norte o Siria a sus ciudadanos.
El panorama en medio mundo es desolador.
Pero que pasa para que no entre el ser humano en una depresión completa y abandone toda esperanza ?
Sucede que después de una crisis tan absoluta como la sufrida ante el COVID-19, el ser humano tendió claramente a relativizar la realidad.
Que quede claro que para entonces, ya nos sobraba egoísmo y nos faltaba empatía.
Eso es indudable, pero además ahora tenemos, como los súper héroes, un escudo protector.
Muchos sentimos que habíamos sobrevivido a la tragedia generalizada, al pánico y a la incertidumbre, no para asustarnos ahora ante cualquier pendejada.
Encontramos el cobijo necesario en el aislamiento mental de cada uno, y también en el grupal, o sea en el extremo donde nos sentimos mas cómodos.
Porque afirmar que el mundo entero está hoy completamente polarizado, no me suena a exageración.
Hoy, todos (o casi todos) los ciudadanos informados, somos extremistas.
Sobre todo en el mundo desarrollado.
Porque tristemente sabemos que las quejas del otro mundo, dejaron de escucharse hace mucho.
En nuestra querida España, es una realidad tan evidente, que nos hemos acostumbrado a no escribir determinados mensajes en redes sociales, por el miedo a la crítica salvaje del contrario o simplemente por no enredar más el ambiente.
Sobre todo por esto último, ya que nadie intenta convencer a nadie con la palabra.
O con la hemeroteca, que es tan implacable como ahora estéril.
El pensamiento general es : Me la bufa tanto lo que pienses …
La realidad es un poco triste y los serenos y necesarios debates sociales, como parlamentarios, quedaron atrás.
Pasa tanto en grupos de amigos, como de compañeros de trabajo e incluso en los familiares.
Si alguien afirma que es partidario del naranja, por decir un color poco sospechoso, otro le contestará con abruptos, que él prefiere el violeta.
Joder, según lo escribía me daba cuenta que ni los colores ya se pueden utilizar en el ejemplo. Ni el blanco y negro. El rojo y azul. Ni el verde está hoy libre de un uso deliberadamente llevado al extremo.
Es el resultado de la polarización extrema que decía.
Temas como la inmigración ilegal, la mal llamada “Okupación”, la politización de la Justicia, las mentiras del Presidente, tan numerosas ellas, la gigantesca deuda pública o la amnistía indiscriminada a quien quiere el gobierno, son temas tan espinosos que se puede afirmar que no nos pondremos de acuerdo nunca. Y cuando digo nunca, quiero decir nunca jamás de los jamases.
Por todo ello, la sabia naturaleza nos aclimató mes a mes en la tragedia pandémica, a esa relativización de los problemas futuros.
Hoy es lastimoso pensar que apenas nos afecta la guerra a las puertas del este de Europa.
Y eso que el dictador ruso, decidió invadir por la cara, un país vecino y hermano.
Pues unos decimos que es un cabrón con pintas, mientras otros dirán que la culpa no es suya. Que se vio obligado. Como siempre por el imperialismo amenazante.
En eso sí que algunos extremistas no cambian.
Las lacerantes imágenes de bombardeos inmisericordes sobre la franja de Gaza, cada vez hacen menos mella en unos espectadores acostumbrados a todo.
Tendrá este ser humano del siglo XXI el corazón más áspero y más avinagrado?
Yo digo que no. Que de ninguna manera. Que la anatomía no ha cambiado y es el mismo músculo de siempre.
Que la respuesta es la polarización salvaje.
Que la mitad dirá que los terroristas de Hamas, empezaron con aquel ataque brutal e indiscriminado, hace casi un año.
Y que es verdad que la respuesta no siendo proporcionada, busca la eliminación de cientos de terroristas que repetirán la salvajada en cuanto puedan.
La otra mitad insistirá en los años de severo sometimiento de una población, que justifica cualquier acción, por bárbara que sea, contra Israel.
Y que no falte lo del imperialismo, claro.
Vemos que al otro lado de la mar océana, la nación hermana venezolana, sufre la brutal dictadura de un personaje salido de entre las peores pesadillas de piratas caribeños.
Un alocado hombretón, en una alocada carrera por mantenerse en el poder, a costa de lo que sea.
Algunos vemos en la frase anterior, una semejanza muy próxima.
Maduro no aceptó lo que sabía que iba a ocurrir en las urnas, y cerró las persianas de la Democracia y los Derechos Humanos, con mano férrea y con represión, miedo y sangre.
La endeble reacción de una Europa inocente y prescindible, hace que uno no tenga apenas esperanza en ese pobre pueblo inocente, que navega al albur del capricho de un facista de manual.
El mismo fascismo que vimos en parte de España y que como reza en su definición más inmediata, niega los derechos fundamentales a los que no opinan como ellos.
“Ellos” somos todos los que no aceptamos su marco unitario y dictatorial.
Los que rechazamos esa utilización de las masas, para reivindicar socialmente y por la fuerza sus deseos nacionalistas.
No hay un fascismo sin partido único y sin líder único.
Ese caudillo que ejerce un control absoluto sobre la vida y costumbres de la sociedad, incluyendo todos los medios de comunicación.
El gorilón caraqueño, dentro de la estudiada paranoia de su asqueroso régimen, se ha inventado unos terroristas disfrazados de turistas españoles de aventura.
Habrá sentido envidia de otro ilustre impresentable, con dos intentos de magnicidio en pocas semanas ?
La claridad de la felonía fascista-comunista de Venezuela, es tan franca que debería evitar el enfrentamiento inicial entre los extremos del primer mundo.
Pero no es así. Ni en esto nos ponemos de acuerdo. Y eso que hablamos del pilar básico de la Democracia.
Esa Democracia que se zampó un líder auto proclamado y que es sólo el pelele de Cuba, la verdadera dictadura que dirige Venezuela y que como todas, sólo pretende seguir en el poder, oprimiendo y tiranizando a su pueblo.
Pues unos condenamos con la mayor intensidad el comportamiento de Nicolás Maduro y su cohorte de corrupta mediocridad, mientras otros se esconden, hablando bajito entre ellos, diciendo que nadie ha visto las actas electorales.
Pero si ese juego del escondite es precisamente la estratagema.
Les recuerdo a esos extremistas que es el Gobierno y su ministro del interior, el encargado oficial de publicarlas, sin engaños ni artimañas.
Que la oposición sí ha enviado a muchos medios, las copias de esas actas que aseguran su holgada victoria.
A pesar de las tibias reacciones del primer mundo, el régimen fascista de Maduro, a largo plazo, lo tiene muy mal.
Serán probablemente sus ahora seguidores, los que le acaben colgando de un árbol, como nos recuerda la historia de esos endiosados estúpidos, que se creyeron su propia locura de ser imprescindibles y que esclavizaron a su Pueblo cuando les negaron la Libertad.
Hay mucho más ejemplos, pero no quiero alargar demasiado esta reflexión y dejo para otro día la polarización que vive hoy Estados Unidos, ante otras elecciones fundamentales para el mundo entero. Su polarización es muy semejante a la que vivimos en España, solo que allí no existe la muletilla de los partidos nacionalistas, para joder al otro al precio que sea, como vemos aquí desde hace varios decenios.
La posible escalada bélica en oriente medio con Israel, Hezbolà, Líbano e Irán como destacados protagonistas, aumentará esa sensación de división entre los ciudadanos del mundo libre y por tanto su polarización.
El estrepitoso silencio del inefable Jose Luis Rodríguez Zapatero, cómplice de lujo de la dictadura de Maduro, es otro apasionante asunto que nos polariza ya y que trataremos pronto.
Lo prometo.
Palabra de extremista.
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